Título original en portugués: Eu Fico
No siempre conseguimos aliviar el dolor de alguien. Pero quizá podamos no aumentar su soledad. Una canción sobre estar presentes sin explicar, arreglar ni ofrecer respuestas fáciles — y sobre comprender que, algunas veces, la luz que pedimos que llegue hasta alguien puede necesitar nuestras propias manos.
No siempre
sabré qué decir
Tal vez sea mejor así
Hay dolores
que se hacen más pequeños
cuando encuentran palabras
y otros
que solo necesitan
que alguien no se marche
Me quedo
aun sin saber
qué hacer
Me quedo
Enséñame
a no ofrecer respuestas
a preguntas
que nunca necesité hacerme
A no decir
que todo pasa
cuando, para quien sufre,
cada minuto
parece no pasar
A no buscar
una razón bonita
para aquello
que simplemente duele
Si no puedo
aliviar el dolor
enséñame
a no aumentar
la soledad
Tal vez cuidar
sea preparar un café
abrir la ventana
sentarse al lado
escuchar por tercera vez
la misma historia
sin mirar el reloj
Tal vez amar
sea no preguntar
cuándo alguien
va a mejorar
Tal vez sea decir
hoy no necesitas
estar mejor
Me quedo
cuando haya palabras
Me quedo
cuando solo haya silencio
Me quedo
Y cuando me toque a mí
cuando yo sea quien
no consigue levantarse
cuando mis propias palabras
no sepan
consolarme
manda a alguien
No hace falta que traiga respuestas
Solo alguien
que sepa sentarse cerca
y compartir conmigo
el peso de una hora
Tal vez sea así
como llegas
tantas veces
sin abrir el cielo
sin explicar el dolor
sin hacer ruido
Tal vez llegues
en una silla
acercada
en un vaso de agua
en una mano
sobre otra mano
en una voz que dice bajito
estoy aquí
Entonces hoy
si alguien te necesita
y mis manos
pueden llegar primero
usa las mías
Me quedo